Ser empático es ser capaz de “leer” emocionalmente a las personas. La empatía implica poder ponerse “en los zapatos o la piel” del otro, de forma tal de entender realmente sus penas, temores y también sus alegrías.

Si pensamos en aquellas personas con las que hemos mantenido una charla agradable o que nos han sabido escuchar y orientar en momentos críticos podemos considerar a esos individuos como empáticos. ¿Pero que es la empatía? Es la habilidad para captar los sentimientos, necesidades e intereses ajenos. La persona empática está en sintonía con los otros sujetos, logra una identificación mental y afectiva con ellos.

Para poder ser empático y percibir al otro por sus gestos, el tono de su voz, su mirada es necesario contar con la habilidad para poder conocerse a uno mismo y autointerpretarse, ya que esta actitud hace al individuo más sensible. Pero todo en su justa medida: una persona demasiado centrada en sí misma que llega al extremo del egoísmo difícilmente pueda ser empática.

Cuando falta la sensibilidad para captar al otro se corre el riesgo de quedar desconectado, de no poder vincularse genuinamente con amigos, compañeros de trabajo, pareja, familiares. Sin dudas, la falta de empatía puede llevar a la persona a la torpeza social; al no existir esa especie de radar emocional uno simplemente se vincula con el otro desde lo racional, perdiéndose así el componente afectivo que enriquece a todo tipo de relación.

¿Qué es básicamente necesario para ser una persona empática? El elemento clave es tener un “oído bien afinado”, es esencial saber escuchar. Quien no sabe escuchar parece un ser indiferente o insensible, actitudes que provocan en el otro un deseo de no continuar con una conversación.

Aquellos que no valoran una actitud empática pueden perder la oportunidad de conectarse con el lado humano de las personas y no solo con la parte racional. Tal vez en esa postura esté la respuesta a problemas cotidianos de los que responsabilizan a otros por algo que ellos mismos pueden estar originando.

Nota: Mahatma Gandhi tenía una frase alusiva: “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista”